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Tomar una foto es capturar la verdadera esencia de un ser… 

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Imagine stabbing someone with this knife. 

It would instantly cauterize the would, so the person wouldn’t bleed, so it’s not very useful.

if you want information it is

does no one realize this is essentially a baby light saber?!

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(Source: picapixels)

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No tengo otra explicación más que sea un Live Action de Supercampeones.

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La Jaula de Oro.

Hoy vi “La Jaula de Oro” una película mexicana de 2013, dirigida por Diego Quemada-Díez, que recomiendo ámpliamente.

Para los que me conocen, saben que una de mis actividades favoritas desde hace varios años ha sido el viajar y conocer lugares desconocidos con solo unos pesos y mi mochila al hombro sin tener un plan de viaje, gracias a esto me he permitido conocer distintos sitios de los que me he maravillado, pero a la par es inevitable conocer las historias de otros viajeros, de las cuales tengo muchas para contar pero hay dos que me hicieron recordar lo que se muestra en la película, La Jaula de Oro.

La primera es bastante simple y sin aparentes dramas.

En un camión de Chiapas a la Ciudad de México, a la altura de Veracruz se hizo una escala en la que abordo un señor (calculo yo unos 30-35 años de edad), el cual se sentó a mi lado por estar desocupado, que con aparentes nervios me empezó a sacar platica y fue cuando en su historia me comento que él iba al norte a probar suerte, originario de un pueblo cerca de Orizaba, con una hija pequeña, su esposa y su mamá; a quienes dejaba por “ir en busca del sueño Americano”. Sus planes consistían en llegar al DF y de ahí tomar un camión que lo lleve a Mexicali, donde se reuniría con un pollero ya previamente contactado y cruzaría.
No fue mucho lo que platicamos sobre ello, pero si aparecía en repetidas ocasiones las ganas por ya llegar, tener trabajo y mandar dinero a su familia. Claro que no se parece en nada a la trama de la película, pero después de conocerlo si deja con el sentimiento de saber si lo que hace es lo indicado o solo le faltó echarle más ganas a sus condiciones de vida dentro del país.

La segunda anécdota curiosamente no fue en uno de mis viajes, pero lo vivido se asemeja más al drama mostrado de los protagonistas de La Jaula de Oro.

Trabajé de encargado en un Cyber, en el que seguido llegaban personas poco aseadas, con acentos de otras regiones y otras nacionalidades, pero fue cuando estuve en el turno de la mañana que llegó un grupo de personas poco aseadas a rentar una computadora, se la pasaron cerca de 1 hora hasta que terminaron de ocuparla, me pagaron normal, pero más allá de irse se quedaron en el banco de la entrada como esperando a que llegara alguien contactado.
Esporádicamente uno de ellos volvía a entrar para estar por 5 minutos en el equipo, probablemente revisando su correo, después de pagar sus 3 pesos de uso se retiraba nuevamente a esperar afuera. Después de varias veces de hacer lo mismo, ya casi para finalizar mi turno se acercó nuevamente a mí en el que esperaba que me volviera a pedir el uso de la máquina, pero antes de hacerlo me comento que él no era de México y estaba esperando a que le confirmaran un envió de dinero, por lo que necesitaba de una persona con identificación oficial para que se lo enviarán a ese nombre y cobrarlo para él, me pregunto si yo podía, lo cual di una excusa ya que no me parecía normal y no deseaba involucrarme, me pidió disculpas y ocupó la maquina unos minutos más de lo anterior.

A unos minutos de finalizar mi turno se acercó una vez más para preguntarme en ésta ocasión si conocía algún lugar comunitario donde él y su grupo pudieran pasar la noche, lo cual desconocía y se quedó en un gracias de cortesía. Fue el cambio de turno y no supe más hasta el otro día.

Al día siguiente, poco después de abrir el negocio, llegaron nuevamente a repetir lo que habían hecho el día anterior, pero en esta ocasión después de la tercera renta de equipo pasaron varias horas antes de que se me acercara esta vez a pedir un favor, que si podía prestarle 5 minutos la máquina, porque ya no contaba con dinero, que prometía que en cuanto le depositarán me pagaba el doble. Sentí tan honesta y desesperada su petición que accedí sin problemas. Termino sus 5 minutos, me dio las gracias y se retiró junto con su grupo.

Varias horas después regreso con dos coca-cola’s en mano y me dio una diciendo que era por gratitud que más al rato me pagaba lo de la máquina, se sentó cerca de mí, abrió su refresco y me empezó a contar con un poco más de detalle su historia.

Todos ellos van en busca del tan anhelado sueño Americano, son de Nicaragua excepto uno que es del Salvador y se les unió en el viaje. Su plan era llegar al norte en puro tren, sin embargo, es uno de los viajes más duros que se pueda vivir, ya que seguido eran asaltados y no podían defenderse de ninguna manera o era la muerte segura. Con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada me explico cómo es que en cada vagón había de 3 a 5 hombres armados que hacían lo que querían, eso incluía la violación de las mujeres sin importar su edad a lo que ellos no podían hacer absolutamente nada y tenían que quedarse con la rabia de ser forzados a ver y escuchar, de lo contario y como ocurrió les soltaban el tiro de gracia y los aventaban fuera de las vías sin algún remordimiento, fueron varios días hasta que tuvieron la oportunidad de escapar y terminaron por llegar al DF caminado y en camión. Una vez aquí duraron 2 días sin un lugar para dormir, me dijo que el día de ayer la habían pasado en el parque que estaba a un lado del Cyber y por supuesto, que el dinero se lo pedían a sus familiares por medio de Facebook, esto para poder continuar su viaje en camión. Le pregunté si todavía necesitaba a la persona para recibir dinero, lo cual me dijo que ya habían encontrado a alguien, que fue quien hoy les dio de comer y les ofreció pasar la noche, le ofrecí que si necesitaba volver a usar la máquina la usara sin pena, a lo que me agradeció y la volvió a usar, justo en ese momento fue cambio de turno y solo le comente a mi compañero de trabajo que cuando terminará no le cobrará, lo anotara y yo lo pagaba al día siguiente.

El tercer día con quien platique desde el inicio me estaba esperando, se me acerco y me dio 100 pesos diciendo que agradecía mucho el que le prestara la máquina y los tolerara frente al negocio, me estrecho la mano, le desee buena suerte y se fue.

Haber conocido la historia de un inmigrante me causo muchos sentimientos y hacer que mi cabeza girara en torno a lo que debió de haber vivido antes para tomar el riesgo, no cabe duda que la situación en otras partes del mundo es inimaginable para el que no está en ese lugar.

Nunca le pregunte su nombre, pero espero que se encuentre bien y haya podido lograr una mejor calidad de vida en esta dura lucha contra el sistema.